o quiero ir, es el último lugar en el que quisiera estar, pero es donde siempre termino. Sólo que ésta vez no soy yo hablando con el flamenco rosado, sino alguien que se me parece hasta el mínimo detalle, con la excepción de que él es malvado. Me escondo en las sombras, observando la escena.

El flamenco habla -puede hablar acá-. Dice:

"Nóisivelet al euq soditrevid sám nos sojepse sol."

Eso es "los espejos son más divertidos que la televisión". De algún modo lo sé, no podría explicar cómo. Y entonces yo -no yo, mi doble- asiente y se ríe, como si eso fuera la cosa más graciosa del mundo.

Entonces algo sucede, algo anda mal y de pronto ambos saben que estoy ahí, escondido detrás de ellos, y se vuelven para dirigirme una mirada de hielo. Y el flamenco habla otra vez:

"Sodíac selegná ed enrac al."

Pero eso, no tengo idea de lo que significa.

Y ahí es cuando -invariablemente- despierto. Gritando. Iluminado por la luz brillante de una habitación blanca de hospital. Amarrado a mi cama

[Extraído del videojuego Max Payne. Lea más al respecto en Death's Vertigo]






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