San Isidro, 31 de octubre de 2006
s conveniente dedicar algo de tiempo al cuidado del espíritu. Estar bien en este plano ayuda muchísimo a mejorar tu aspecto. Es una ley universal. Si estás bien con Dios, estás bien con vos misma. Es maravilloso el efecto sobre las ojeras, que desaparecen mágicamente. Por eso la religión es una parte fundamental de mi vida. Y aunque no soy de esas que se pasan el día en la iglesia (también voy a la peluquería, al spa, al shopping), cuando hago una promesa, la cumplo. Por eso fue que viajé a Luján a cumplir con la Virgen. Como todos saben, octubre es un mes consagrado a la Virgen de Luján, así que el viaje tenía que ser en dicho mes, no fuera a ser que la Virgen se enojara. A pesar de mi devoción, la Virgen estaba furiosa. Por lo visto, el Universo anduvo conspirando feamente en mi contra. El 31 de octubre, día elegido para la peregrinación a Luján, ¡se me rompió el auto! Entendí enseguida. ¡Estaba recibiendo un mensaje DIVINO! La Virgen quería que, para redimir vaya a saber qué pecado (sí se, pero no les pienso contar), viajara en el TRANSPORTE PÚBLICO.
Fueron tantas las peripecias vividas, que me sentí totalmente identificada con Paulo Coelho y los mil avatares que vivió en el Camino de Santiago. Los dos experimentamos el llamado de la divinidad. Los dos marchamos por un camino sagrado. Los dos vivimos una experiencia reveladora y de encuentro con la divinidad. Y lo más importante, ¡los dos nos transformamos en MAGOS! De ahí surge el título de mi historia, a modo de homenaje a este gran escritor y mentor. Paso a contarles.
Si el subte es inmundo porque suben los roñosos muertosdehambre, el colectivo rural es un calvario. Pasa por todos los barrios pobretones, levantando sirvientas, peones y gente de ese tipo. Qué mal se visten, Dios! Hay que reconocer que algunos se bañan. Otros APESTAN. A diferencia del pobretón de subte que también es un bicho, pero al menos un bicho de ciudad, estos son bien RURALES. Todo su ser está impregnado de ruralidad. Yo rezaba por no contagiarme. Por suerte Dios estaba escuchando.
Las mujeres no hablan. CACAREAN. Esto dificulta aún más descifrar su ya complicado dialecto. Encima intercalan unos desagradables chillidos que te rompen los tímpanos.
Los hombres HUELEN. Y además tienen piel oscura y curtida. Y son FEOS. Para colmo no se saben vestir. Y algunos tienen un aliento a vino que te da vuelta. Por suerte están bien adiestrados y van callados.
En el colectivo sólo faltaban las gallinas y los chanchos. Pero por el olor, parecía que estaban entre nosotros.
No sé cómo hice, pero llegué a Luján. Pude cumplir con la dichosa promesa.
Tengo que agradecer a Dios haber salido viva. Soy una MAGA. Por supuesto que el agradecimiento va a ser en otro lado; porque ahí no vuelvo ni aunque me persiga el mismo Diablo. Sin duda, la experiencia me fortaleció muchísimo, conocí gente diferente, por suerte ninguno me habló, y fue todo muy pintoresco. También aprendí muchísimas cosas nuevas. A Dios gracias en ese pueblucho de mala muerte había remises y no tuve que volver a viajar con toda esa chusma de pueblo.
Nunca pensé que los caminos hacia Dios podían llegar a ser tan complicados. Y sobre todo para alguien como yo, acostumbrada a la Catedral de San Isidro que tiene circuitos para pobres y circuitos para ricos. Así todo es más fácil porque no hay necesidad de verlos. Paso a explicarles cómo funciona. En la misa de los domingos, por ejemplo, se respetan las jerarquías naturales. Adelante se sientan las familias patricias. Más atrás están los ricos no patricios. Sobre el fondo se ubican las clases medias. Y hay unos cordeles a los costados que ofician de muro separador, dejando un par de hileras para que circulen los pobres --que deben estar limpios, ser blancos y oler bien, de lo contrario tienen terminantemente prohibida la entrada.
Reconozco que esta aventura me hizo reflexionar. San Isidro es distinto, ya no tengo dudas. Pero Dios debería ser selectivo en todos lados. Es cierto que las iglesias de los barrios pobres son para pobres, pero no estaría de más que se los vacune y se los obligue a bañar. La mugre es una falta de respeto hacia el Señor, hacia los semejantes y también hacia los que somos distintos.
Dicen que de los pobres es el Reino de los Cielos. ¿Por qué no se quedarán ahí? Es cierto que alguien tiene que hacer los trabajos desagradables. Es un dilema sumamente complejo. Por eso lo mejor es no pensar y dejar que las cosas sigan su curso natural. Un consejo final: Andáte al SPA y SACATE ESE OLOR A TRANSPORTE PÚBLICO. Es igual que ir a la iglesia. Mejor aún. No hay asientos duros.
Dios está en todos lados. También en el SPA