sumir la investidura de gótico implica caer en un número de actitudes cuestionables que van desde algunas sutiles dicotomías hasta las más flagrantes contradicciones a este lado del café descafeinado.
Cómo es posible que un movimiento que por un lado glorifica la soledad y la introspección, y por el otro está integrado por gente desesperadamente necesitada de atención y contacto con almas compatibles, haya sobrevivido más alla de la etapa de beta-testing, escapa a la lógica más generosa.
Como buen representante del movimiento, me las ingenié para desprenderme de todos y cada uno de los amigos que no comprendían mi compleja sensibilidad de artista (esto es, todos y cada uno de los amigos--punto), pero al mismo tiempo necesito desesperadamente a alguien que me acompañe si voy a ir a una fiesta gótica. Si no por cualquier otra cosa, por ese miedo a encontrarse con alguien tan parecido a uno mismo como la imagen en un espejo oscuro que reflejara el alma desnuda y, Ðios no lo permita, no tener a alguien al lado para codearlo a la hora de burlarse de "ese maricón de mierda".
Años de experiencia en este campo (léase, quedarme solo en casa) me llevaron a la conclusión de que el punto de equilibrio perfecto es formar un grupo de amigos exclusivamente integrado por parientes de sangre. Esos te tienen que bancar a pesar de todo, por cuestiones contractuales.
Hay noches en las que el Universo tiene la bondad de advertirte contra lo que se te viene encima, utilizando los medios más claros y expeditivos a su alcance. Cuando L y yo nos tuvimos que comer una hora de espera en aquél presuntuoso bar de mala muerte a esperar que el elusivo y siempre ocupado K terminara lo suyo y se nos uniera (sin recibir por parte de la casa ningún tipo de atención por estar emparentados no sólo con la farándula, sino específicamente con la parte de la farándula que puso el nombre de ese bolichón en el mapa), sólo para hartarnos y decidir ir a buscarlo en persona al sótano del local, y encontrarlo tranquilamente tirado para atrás fumando sustancias controladas, debimos haber captado el mensaje.
"El mensaje ya estaba ahi desde mucho antes", apuntó L, "deletreado en esos 30 motociclistas que vimos apostados en la puerta de un local bailable llamado 'Keops'. Debimos haber entendido entonces que ninguna noche que empieza con semejante imagen puede terminar bien."
RRRRRRR es una banda a la que respeto enormemente, aún teniendo en cuenta ciertos aspectos ampliamente criticables, como el hecho de que su talentoso frontman y compositor no haya escrito un tema nuevo en los últimos once años (siendo además que la banda cuenta con un catálogo de unas ocho canciones), o el que no haya entendido que para hacerse el Ziggy Stardust hay que esperar a después de que la banda tiene un prestigio establecido.
Y perdón si todas las críticas son para con el bueno de Mr. E, pero es que, justamente, es the special man, y le toca por lo tanto poner la cara. Además, los otros integrantes de la banda nunca llegan a durar lo suficiente como para que uno se entere de qué se los puede llegar a acusar.
Nuestra primera decepción con respecto al local nocturno que los nativos llaman "El Living", fue el hecho de que estuviera ambientado como cualquier pub de bajo presupuesto, donde la decoración debe adaptarse a la funcionalidad (o ausencia de) con que el local respondiera a su identidad original. Esto es, acomodar una barra cercando el mejor rincón de las instalaciones, un puñado de banquitos alineados bajo ésta, y tantas mesas con cuatro sillas cada una como el reducido espacio de lo que originalmente fuera un kiosko permita.
"Siempre quise creer que si hay una cosa que Friends nos enseñó", señaló K indignado, "es que para decoración de pub no hay como un sillón de tres cuerpos flanqueado por dos de uno, como se encuentra en el living de cualquier casa de familia de sit-com --que además es la quintaescencia del concepto más abstracto de familia, vamos. ¿Cómo es posible entonces que este vital detalle de la cultura moderna se le escapara al incapaz que tuvo el tupé de bautizar éste local como 'El Living'? ¿Un pub llamado 'El Living' y a nadie se le ocurrió poner un sillón?"
Con el fin de plantar enérgica protesta por la memoria de los Fab-6 de New York, decidimos marcar presencia pidiendo café. Nos sonreimos mutuamente con complacida malicia cuando la moza entendió necesario re-confirmar nuestro pedido. Café. En un pub. Un sábado a la una de la madrugada. Café. Tres tazas de café. En una máquina de capuccino, que saca de a dos tazas.
El hecho de que tuviéramos que contentarnos con solamente imaginar la cara de incredulidad del individuo al otro lado del mostrador después de re-re-confirmar nuestro pedido con la moza, y las subsecuentes puteadas entre dientes al tener que sacar la cafetera, ubicarla, enchufarla, y preparar la infusión para tres miserables comensales, no hizo la experiencia menos disfrutable en absoluto.
"A favor de la gente del local", decidí conceder, "hay que decir que se toman muy a pecho el concepto de servicio."
"O eso, o son tan asquerosamente codiciosos que pasan por todas esas molestias por las cinco monedas pulguientas que pueden obtener de tres tazas de café", sentenció L.
Las tribus urbanas son movimientos socio-culturales que identifican una época, su gente, y una forma de reaccionar ante determinada coyuntura. Como tales, deben surgir en forma espontánea y acorde a circunstancias específicas. Los góticos sencillamente no tienen cabida en la cultura rioplatense. Lo que hacemos acá, como con tantas otras cosas, es copiar algo que tuvo un motivo y un sentido en otro lugar y en otro tiempo, en una ridícula parodia carente de contenido.
Peor aún, el "gótico rioplatense", en el fondo, no es otra cosa que el mismo peludo piojoso que en estado natural se enfervoriza hasta perder el control de sus acciones por un partido de fútbol, cae en cuidadosamente coreografiado ataque epiléptico bajo la influencia de la música tropical, o delira hasta las lágrimas con la Rockumbia n' Roll de La Bersuit, pero enfundado en un sobretodo negro y escuchando otro tipo de música, negando así su verdadera naturaleza.