oy me acosté a dormir a eso de las 3:30 AM, pero estuve dando vueltas hasta que no soporté más y me levanté. Son las 8 AM ahora, y ya amaneció.

Ayer de tarde me llego una carta procedente de EE.UU., era de Alex, mi mejor amigo. Yankee, pero vino a Sudamérica siendo muy chico y vivió acá hasta el año pasado. Fuimos amigos desde chicos, aunque tenia casi 7 años mas que yo, siempre fuimos como hermanos. La historia es la siguiente:

Cuando Alex tenía 14 años, conoció a Maria, una chica brasilera de padres alemanes, que vivía a un par de cuadras de su casa. Ella tenia 4 años mas que el. Enseguida se gustaron y se ennoviaron. Eran el uno para el otro, estaban juntos todo el tiempo, iban a todos lados juntos.

Maria era amiga mía también, pero más que nada porque era la novia de Alex. Fueron novios 9 años hasta que Alex le propuso casarse, tenían la fecha, ya habían empezado los preparativos, un día estaba con mi amigo escuchando música en su cuarto, Maria llego temprano de su trabajo y llamó a Alex, todavía recuerdo la cara de Alex sentado en la silla de la cocina, después como se paro sobresaltado, y la cara de lástima y preocupación de Maria, y la cara de Alex, las lágrimas que cayeron de sus ojos, desesperado cayó al piso, y abrazó su cabeza, Maria lo quiso tocar pero enseguida entendió que se tenía que ir.

Nunca más supe nada de Maria. Sé que se había ido con un compañero de facultad de Alex, a vivir a California, y estaba trabajando ahí. Alex sabía mucho más de ella, pero nunca quise preguntarle. Cuando Alex consiguió el millonario trabajo y se fue a vivir a Chicago le pregunté si la iba a ir a ver, y me contestó que esa mujer era un tema sepultado largo tiempo atrás.

Habían pasado 3 años, pero Alex no podía mentirme. Lo conocía demasiado bien. Igualmente, nunca pensé que iba a pasar lo que pasó.

En casi 6 meses trabajando en la empresa, Alex recaudó más de tres millones de dólares. Tenía una gran casa, me envió las fotos no mucho tiempo atrás. No era una mansión, a él no le gustaban esas cosas. Tenía un cadillac azul oscuro metalizado de los 60. Eso sí era un gusto exquisito que se había dado, siempre me contaba que su sueño era tener ese auto, e ir por las carreteras atravesando los estados en su país natal, parando para dormir y comprar cerveza...

El 17 de noviembre pasado, Maria se despertó rondando las 3 de la mañana y su esposo no estaba durmiendo con ella. La casa estaba completamente a oscuras, la única luz era la poca que entraba por la ventana desde la calle. La preocupación incrementó en ella cuando, luego de llamar a su marido 3 veces en voz alta desde la cama, logró distinguir la música que provenía desde afuera, de la calle. Era una melodía que ella conocía, la conocía demasiado bien... "..........paper castles in the sky... paper castles in the air.... will they break my heart... am I building paper castles..." ¿Por qué Frankie había escrito esa canción? ¿Por qué la había hecho sonar de esa manera? No era necesario escuchar la letra, la melancolía en la melodía de la canción era suficiente... Maria se sintió aterrada. Alex amaba a Frankie y todos los cantantes de doo wop. No tenía por qué haberse acordado de Alex, pero estuvieron tanto tiempo juntos que ella ya podía sentir su presencia cerca. Maria se levantó de golpe de la cama e intentó prender la luz, pero no funcionaba. Salió al corredor y ningún interruptor encendía ninguna luz, y entonces entendió lo que pasaba. Miró desde la ventana del corredor y pudo ver que la música provenía de un auto estacionado en su jardín. Un cadillac azul. Corrió hasta el teléfono, pero la línea estaba muerta. Bajó las escaleras lentamente tratando de no hacer ruido y agarró un bat de baseball que estaba en el armario afuera de la cocina. Entró lentamente en el living. En la penumbra, logró divisar una figura masculina sentada en el sillón. Era Alex.

Se encendieron las luces, y en el segundo antes de emitir la primera expresión, la imagen en su cabeza fue la de ver todas las paredes llenas de sangre, la cabeza de su esposo encima de la TV, y su viejo y olvidado amor, sentado en el sofá. Alex la miraba serio, casi con odio. Su cara estaba casi gris, las ojeras eran tan negras que cualquiera que lo hubiese visto hubiese asegurado que estaban pintadas. Su frente estaba levemente inclinada hacia abajo. Alex estaba muerto. Pero se incorporó de golpe en un abrir y cerrar de ojos. Maria no podía hablar.

Alex se acerco caminando lentamente, con su semblante envuelto en llamas de odio, pasión, y muerte. El miedo fue demasiado fuerte, la paralizó... Maria soltó el bat de baseball que cayó casi en cámara lenta al suelo. Alex la agarró violentamente del cuello, giró rápidamente dejándola en el piso y quedando arriba de ella. Acercó su cara a la de ella y quedaron tan cerca que Alex pudo sentir el aliento de Maria.

"Como en los viejos tiempos, niña mía..."

Maria balbuceó algo pero Alex la interrumpió, no dejándola terminar:

"Te amaba..."

Maria lo miraba fijamente mientras el miedo seguía invalidando sus emociones lentamente. Su tono de voz... su mirada... era Alex sin duda, pero había algo en él que no existía antes... era la pasión en su más pura demostración: el odio.


La policía llegó al lugar no mucho después. Los vecinos que se despertaron con la música, vieron a ese chico salir de la casa todo bañado en sangre. Estaba todo iluminado con velas. La luz nunca se había prendido realmente. En el living encontraron a Maria y a su esposo descuartizados, y la sangre, exageradamente salpicada en la pared, parecía decir "Some things never end..."






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